"THE CROWN". ¿La joya de la corona de Netflix?


    "THE CROWN". El proyecto más ambicioso de Netflix hasta la fecha.

                       


     Hablar de "The Crown" es hablar de calidad. Siempre habrá series de tv buenas que gusten mucho, buenas pero que no gusten tanto, malas o regulares con un sinfín de seguidores, y malas que todo el mundo aborrece. Pero cuando se habla de esta ambiciosa producción de Netflix lo primero que resalta es la calidad, reflejo de un gran cuidado de los detalles. Si bien el colchón económico en que se apoya la producción mucho tiene que ver, digo yo.
     Hablar de "The Crown" es hablar de cine. Es hablar de Peter Morgan y es hablar de Hans Zimmer. El primero, un ejemplo más del cada vez más frecuente salto de una figura vinculada al cine a la tv. El segundo, más de lo mismo. Recordemos del primero trabajos tan significativos como The Queen, El Último Rey de Escocia, Rush, o Frost vs Nixon, por lo que al menos experiencia no es algo de lo que ande escaso. Al igual que el segundo en realización musical (El Rey León, Gladiator...). Un tándem del que casi con total garantía saldrán cosas que den que hablar.

     La producción más cara hasta la fecha de la plataforma Netflix no ha hecho más que comenzar. Y salvo sorpresa, se extenderá durante cinco temporadas más, hasta llegar a los días presentes del reinado de la eterna Isabel II de Inglaterra. Por lo pronto nos tenemos que conformar con sus primeros años de reinado. Que es lo que narra la primera temporada de diez episodios de la serie. Una joven Isabel que verá cómo su futura vida da un vuelco cuando su tío presenta la abdicación y su padre asume el cargo, convirtiéndola a ella en la heredera natural. Es así, como durante los diez episodios viviremos de primera mano todo lo que acontece en los ambientes más íntimos de una de las familias de más relevancia en nuestra historia reciente, La Casa Real Británica.
Aunque en este punto habría que poner cierto punto de dudas sobre los detalles de todo acontecimiento narrado en la serie en cuanto a conversaciones y otros tantos datos a nivel tan personal (no dudo que los creadores de la serie hayan hecho los deberes en cuanto a documentación). Más teniendo en cuenta que uno de los aspectos mejor valorados de la serie es precisamente su fidelidad y veracidad histórica.

     Pero la serie tiene muchos otros aspectos de calidad a tener en cuenta. Desde un guión muy bueno, acompañado de un gran trabajo de dirección y fotografía, pasando por una cinematografía muy bien lograda. Aunque si un aspecto debe destacar por encima del resto es el trabajo interpretativo de la mayoría del elenco. Claire Foy, como la mismísima joven monarca, Matt Smith, como el sufrido marido y consorte, o Vanessa Kirby como la princesa Margarita, son alguno de los papeles más destacados en cuanto a trabajo de interpretación. Pero hay uno que sobresale del resto y es el que más ha dado que hablar, el de John Lithgow como el Primer Ministro Winston Churchill. Sencillamente magistral!!. Tanto que ya suenan voces a favor de un posible spin-off con su personaje como protagonista. Una idea que por mi parte me parecería fantástica.


     A lo largo de su primera temporada se presenta una Reina inexperta y dósil, que poco a poco va ganando el respeto y la admiración de todos. Pero hay algo de lo que parece dejar constancia de manera sutil, y es que La Corona más que un gran premio y privilegio se presenta como la más pesada de las cargas e incluso una especie de desgracia. Algo con lo que el personaje debe luchar duramente contra sí misma arrastrando a gran parte de su familia en la lucha.
     La serie, en general, presenta grandes momentos y escenas que aportan gran valor. Entre estos me gustaría destacar algunos de ellos tras ver la totalidad de episodios. Y para comenzar, por belleza, emotividad y por producción, me gustaría destacar la escena de La Coronación. Una escena muy fiel a la realidad, además fácilmente comprobable por estar grabada y de fácil acceso. En segundo lugar, más que una escena es un conjunto de escenas, como las que vemos en el segundo episodio, que narra la muerte del monarca y padre de Isabel, muy bien desarrollado y que muestra perfectamente el caos y la incertidumbre que se genera en una situación de estas características. Especialmente el momento de comunicar a la heredera su nuevo destino vital.
      Y por último, una escena que en lo personal me produjo un importante torrente de sensaciones y emociones, es aquella en la que el mismísimo Winston Churchill es reñido y puesto en evidencia por la propia Reina. Una escena que viene a mostrar la rapidez con la que la monarca se adapta a tan importante role. Aquí, las grandes dotes interpretativas de Lithgow son sacadas a la luz una vez más.


     En resumen, diré que estamos ante una gran serie (no sólo en presupuesto) sino en el buen uso del mismo. Además es una serie que viene a romper un poco la línea habitual del canal de streaming Netflix. Una serie que, por otra parte hará las delicias de aquellos seguidores de la también aclamada Downton Abbey por semejanzas en muchos aspectos. Pero a la cual en muchas facetas supera con creces. Siempre desde mi humilde opinión, claro.


*Valoración General; 

-Dirección 10/10
-Guión 8/10
-Interpretación 10/10
-Música 10/10
-Ambientación 9/10
-Cinematografía 9/10
   
   

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