"WESTWORLD". HBO, 2016


  "WESTWORLD", ¿La hipnótica serie que pretende sustituir al fenómeno Game of Thrones, o la utopía más disparatada?




     Quizás el error más grande que puede haberse cometido sobre la serie es precisamente el presentarla como la posible y más natural sustituta futura de la más que popular Juego de Tronos. Nadie pondrá en duda que los medios dispuestos para la creación de este show son impresionantes. Como se suele decir "han puesto toda la carne en el asador", pero ¿es suficiente?. Evidentemente, no.
      La serie, producción propia de HBO, no sólo cuenta con grandes medios a nivel económico y tecnológico, sino también, y a veces más importante, grandes medios humanos. Si un nombre resulta llamativo cuando hablamos de una creación audiovisual ese es el de Jonathan Nolan (con permiso de J.J Abrams en producción), guionista de grandes historias siempre de la mano de su hermano Christopher. Si a eso le sumamos la presencia de figuras tan reconocidas (y veteranas) en el lado opuesto de la cámara como son Anthony Hopkins y Ed Harris, al menos el interés mayoritario lo tienen garantizado.

       "Westworld" me ha gustado. Eso sí, en ningún momento he pecado de comparaciones odiosas. En ese punto no me han llegado a influenciar. Y considero que la mejor manera de disfrutar de esta magnífica serie es precisamente darle una identidad propia. Algo que tiene merecido con creces. La serie es hipnótica, desde su cabecera hasta su bella factura visual. Pero lo que caracteriza a esta serie es el haber dado un paso más allá en plantear incontables y polémicos dilemas éticos y morales. Aunque se pueda decir que son los típicos planteamientos éticos vistos una y otra vez en infinidad de productos de ciencia ficción con la inteligencia artificial como núcleo, creo que aquí se profundiza (y lo harán mucho más) en temas no tan conocidos. Las referencias constantes a la "teoría de la mente bicameral" (Julian Jaynes) es puesta en escena e introducida en la trama de manera sencilla y correcta. Esto y otros detalles que para aquellas personas curiosas les llama a indagar de forma autónoma en asuntos relacionados, y eso es ya algo que la mayoría de las series son incapaces de lograr.



      Por otra parte, a pesar de ir presentando y acumulando cuestiones e interrogantes capítulo tras capítulo, y dejar para el último episodio la respuesta a algunas (que no todas) de esas cuestiones, la serie tiene algo infalible. Y es que a pesar de resultar con frecuencia lenta y tediosa, tiene una cualidad que de cierto modo te arrastra y obliga a querer seguir viendo más. A esperar por descubrir ese "algo" que se intuye de transfondo.
      Capítulo aparte merece el trabajo interpretativo de alguno de sus componentes. Especial mensión para parte del elenco femenino como Thandie Newton (Maeve) y Evan Rachel Wood (Dolores) y Jeffrey Wright (Bernard/Arnold) en el masculino. Aún teniendo entre ellos a dos gigantes como Hopkins y Harris, ambos no destacan en esta ocasión por encima de lo que se les suponía.
     En resumen, diré que a pesar de existir infinidad de contenido de temática similar, el ver Westworld lo considero una obligación para todo aquel que esté o haya estado interesado en la ciencia ficción, robótica e inteligencia artificial, o simplemente para aquellos que deseen disfrutar de una serie novedosa y valiente. ¿Utópica? Eso es algo que debes responder por tí mismo si te embarcas es esta aventura que se llama "Westworld".

*Valoración general;
  -Guión 8/10
  -Interpretación 8/10
  -Efectos visuales 10/10
  -Música 9/10
  -Ambientación 9/10
  -Dirección 7/10

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