AMERICAN CRIME. (Temporada Tercera).


       AMERICAN CRIME; (Temporada 3)
       Las virtudes de una historia compleja, contada desde la sencillez.

     
                                     
   
      Hay un dicho que reza que "la humildad es el sólido fundamento de todas las virtudes". Y otro que dice que "en la sencillez está el camino hacia la perfección". Dos frases que fácilmente pueden ser aplicadas a la serie de ABC "American Crime". Una clara muestra de que cuando tratamos con creaciones audiovisuales no es un requisito indispensable el poseer y manejar un gran presupuesto. Basta tener entre manos un buen guión, una historia fuerte, sencilla pero relevante, un puñado de cámaras, y un grupo de actores con el convencimiento de poder transmitir todo aquello que la historia requiere. Eso es, en pocas palabras "American Crime".
      La serie que con cada temporada demuestra no tener complejo alguno. Ni reparos en mostrar las carencias y fallas de la idílica sociedad americana. Aquella América que sólo está al alcance de aquellos que por desgracia o por fortuna, forman parte de ella. Una América alejada de los tópicos y los prejuicios más elementales.

     Si ya en temporadas anteriores la serie se adentraba en la compleja red burocrática de la Justicia, los brutales prejuicios raciales, y una incómoda historia de acoso escolar con transfondo de homofóbia y sexismo, en esta tercera temporada nos adentramos en el durísimo mundo de la inmigración y las condiciones laborales de este gremio.
     Varias historias paralelas, sin aparente relación entre ellas, salvo un nexo común, y es que en todas ellas hay una historia de inmigración. Pero la lucha de estos personajes en busca de la ansiada socialización, cuenta con muchas vertientes. Pero todas ellas nos llevan al mismo punto, a la misma conclusión, y es que la inmigración no es un asunto exclusivo de los inmigrantes. Con ello somos testigos de que "el asunto" alcanza todas las esferas sociales, tanto a nivel social, como económico, político, y judicial.

                               

     La serie, como decía al comienzo, se nutre de un trabajado guión, espectacularmente llevado por fabulosas interpretaciones. Unos actores que como es habitual en la serie repiten pero con roles completamente distintos a los interpretados en temporadas anteriores. Decir que algunos de esos cambios de rol son muy llamativos y significativos. Todo ello nos ha llevado a disfrutar (o sufrir) de una buena temporada. Aunque quizás algo menos sorpresiva y chocante que las dos previas, pero igual de dura, sincera, y sobre todo "necesaria" por su sencillez.

Entradas populares