SENSE8: Un homenaje a los sentidos


  "Sense8" Un viaje a través de los sentidos humanos.

                          


     No resulta nada sencillo tratar de escribir sobre la serie de Netflix. Y no por carecer de argumentos y contenido, los cuales son muchos y variados. Pero quizás por ese motivo resulta algo arriesgado plantear un artículo sobre ella e intentar no dejar esas múltiples facetas por el camino. Lo natural sería lo contrario. Es decir, tiene tantos aspectos en los que uno podría centrarse que resulta hasta cierto punto abrumador. Esa puede ser quizás una de sus grandes virtudes, pero al mismo tiempo uno de sus grandes defectos. De lo que no se puede dudar es que no es una serie para todo el mundo. Son de esas series que pueden ser categorizadas como de "sin termino medio", o es adorada o es repudiada. Sobra decir que yo pertenezco a los primeros, aunque con matices.
      Pero lo que sin duda representa la serie en sí es un auténtico viaje a través de los sentidos. Todos y cada uno de ellos. Para lo cual cuenta con infinitos recursos que van desde una fabulosa base musical y sonora, hasta un juego visual poco habitual. Todo bien manejado bajo la batuta de "las Wachowsky". Sobran las palabras...

     Con su segunda temporada han avanzado poco, pero más que suficiente. Es un "plato" para ser consumido sin prisas, con pausa y detenimiento, para poder absorber todos los matices. Aquí la experiencia a través de los sentidos es lo primordial y el objetivo está cumplido. Además, la serie tiene la capacidad y el recurso de llevarte por diversos escenarios, muy dispares todos, a través del mundo gracias a los diferentes personajes. Algo que le aporta una gran frescura y la sensación de amplitud. Algo así como que no sabes cuál será el siguiente destino.

                           

       Por otra parte, la serie se ha convertido en bandera para la diversidad. Pocas serie han mostrado de manera tan abierta, y sobre todo de manera tan normalizada, la libertad sexual y emocional del ser humano. Un paso más allá que muchas otras serie no tan directas y sinceras. Prueba de ello son las abundantes escenas llenas de erotismo y sensualidad entre varios de los protagonistas (o entre todos) con que nos tienen acostumbrados. Si bien es cierto que esta segunda temporada carece de una de esas escenas de orgía grupal que tanto han hecho hablar (con la excepción del especial de Navidad y capítulo que abrió esta segunda temporada hace ya unos meses). Pero sobra decir que la serie es más, mucho más que todo eso.
     Podría decirse que es una de las series más "empáticas", es decir aquella que tiene la capacidad de ofrecer el máximo nivel de empatía hacia sus personajes. Algo así como que terminas por sentirte como uno más del grupo, o al menos, te gustaría serlo. Algo al alcance de muy pocas series. Aunque por otra parte, muchos pueden pensar que dedicar tanto tiempo en indagar en los aspectos más personales de cada personaje y no tanto en la trama general de la serie pude restarle dinamismo en general. Por mi parte considero que el equilibrio entre ambos aspectos es el adecuado. Necesario para conseguir ese nivel de empatía sin perder la intensidad sobre la temática principal.

     En definitiva, hemos podido disfrutar de una segunda temporada muy completa. Ligeramente superior a la primera en mi opinión. Con un nivel de intensidad por todo lo alto, con el broche final de un episodio de cierre muy bueno. Aunque con la premisa habitual de que muchas cosas están aún por llegar para una nueva temporada. Una tercera que estoy seguro llegará, aunque para ello tengamos que esperar bastante. Y esa es la peor de las noticias. Hasta pronto sensates.

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