GYPSY; ¿Qué me quieres contar?


     "GYPSY": UN NUEVO QUIERO Y NO PUEDO DE NETFLIX.

                               

      Mira que lo he intentado de todas las maneras posibles. He intentado darle un nuevo enfoque, he tratado de ir más allá de lo que veía. Incluso me he planteado que quizás haya estado influenciado por otras series que veía en ese momento. Pero lo único que he podido percibir ha sido sopor. Mi conclusión no puede ser otra que la de que Gypsy es...mala.
     He oído y leído que los últimos episodios (sobre todo el último) mejora bastante. Pero pregunto...¿Es suficiente para evitar unas siete u ocho horas de auténtico sopor?. Claramente, desde mi perspectiva, la respuesta es NO. Podría ser algo más benévolo y decir que no es una serie mala, que simplemente es normalita y mediocre. Bueno, lo puedo dejar en que la serie se queda a medio camino en todo, mediocridad?. Trata de ser romántica...sin conseguirlo. Trata de ser sensual e incluso erótica...sin éxito. Maternal...nada relevante. Sorpresiva...para nada. Adictiva...no en mi caso.

     La nueva serie de Netflix se presentaba con la "bandera" de "la serie de Naomi Watts", en muchos casos cierta garantía, pero en este caso no es suficiente para dedicarle el esfuerzo necesario. Quizás la actriz sea de lo único que se puede hablar positivamente. Sin excesos. Lo justito, vamos. Todo ello me lleva a la pregunta ¿qué es exactamente lo que quieres transmitir?.
Una terapeuta con sentimientos contradictorios respecto a sus preferencias sexuales que fantasea con una vida diferente a la asumida. Una violación del código deontológico profesional al implicarse sentimentalmente con la vida de sus pacientes. En definitiva, una historia de secretos y mentiras y las consecuencias y el precio de intentar mantenerlos. Y ya está, eso es todo!

                               

     Tiene la serie algo negativo que muchas veces se pasa por alto, la falta de capacidad para transmitir empatía. Eso que suele llamarse la "identificación con los personajes". Y aquí brilla por su ausencia. No llegas a empatizar y a profundizar con ninguno de los personajes, lo que hace que la sensación al final de cada episodio sea como de vacío.
    En definitiva, tengo que reconocer que me he tenido que "bajar del carro" incluso antes de acabar todos sus episodios (me quedo en el sexto, y no más) ya que la sensación que me ha quedado en ese punto es una auténtica pérdida de tiempo. Algo muy fuerte teniendo en cuenta la oferta seriéfila actual. Por lo que mi experiencia con la Gypsy de Netflix, la de Naomi Watts, se despide definitivamente.

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