"SNOWFALL": ¿Una serie más sobre drogas?


   "SNOWFALL", Una suma de recursos para lograr algo grande. 

                              


     Me llama la atención lo poco que se está hablando de la serie "Snowfall". Entiendo que el gigante "Juego de Tronos" abarque una cantidad enorme de espacio en redes e influencia, pero la serie de FX, emitida por HBO en España, merece su hueco.
      Aunque la premisa inicial puede resultar ya conocida, años ochenta (últimamente tenemos de todo), ciudad de Los Ángeles, y el mundo de la droga, puede llevar equivocadamente a pensar que estamos ante una serie más sobre esto. Pero desde el primer minuto de su fuerte y pretencioso episodio piloto, percibimos una potente declaración de intenciones. Un intento de evidenciar su propio camino, de una identidad propia. Y una vez vistos unos cuantos episodios de su primera temporada parece que ese camino elegido está siendo el adecuado.

      La estética de toda la serie es fabulosa, muy lograda. Algo que inevitablemente puede llevar a comparación, una peligrosa comparación con The Wire. Y sin meterme en un debate que puede resultar eterno, diré que reconozco que es igualmente inevitable no pensar en la gran obra de David Simon. Y en cambio, la serie dista mucho de la línea seguida por otras series como Breaking Bad o Narcos, que aunque el transfondo sea las drogas y el narcotráfico son presentadas desde un enfoque totalmente opuesto.
     En Snowfall nos encontramos a una serie de personajes en constante lucha por encontrar un camino, una estabilidad. Una búsqueda de identidad personal que parecen haber perdido, y que todos ellos parecen encontrar en el mundo de las drogas (como negocio no como consumo), aunque desde diversos enfoques. Con ello nos adentramos en los inicios de la gran epidemia de crack que asoló la ciudad de Los Ángeles y que cambió para siempre la sociedad posterior.

                               

-Los personajes...

     Narrada la historia desde tres principales puntos de vista, de tres personajes que a priori nada tienen que ver, ni cultural ni socialmente, pero con el nexo común siempre en que su mundo gira en torno al negocio de la droga.
     Teddy (Carter Hudson) es un agente activo de la CIA con un pasado oscuro que arrastra allá donde va. Solitario agente que no duda en involucrarse en este convulso mundo con un fin mayor. Y no duda en viajar a Nicaragua como parte de su misión de apoyo (de la agencia) a la guerrilla en las luchas internas del país contra el siempre amenazante Comunismo.
      Franklin (Damson Idris) es un chico nacido y criado en las calles de Los Ángeles como un ciudadano más. Con un don especial para los negocios, pronto se da cuenta de las posibilidades que otorga este creciente negocio de le venta de drogas. Aunque su inexperiencia le traiga algún que otro problema, rápidamente empieza su proceso de aprendizaje sobre las normas y leyes que rigen este lucrativo pero peligroso mundo.
      Por último, Gustavo (Sergio Peris-Mencheta) es un luchador en decadencia que busca su hueco en una familia criminal mejicana en la ciudad. Puesto a prueba constantemente, pronto demuestra que tiene la capacidad y las habilidades para convertirse en alguien a tener en cuenta.

                             

     Por tanto, tres historias, tres personajes muy diferentes pero conviviendo en el mismo espacio. Tres historias que pueden cruzarse en cualquier momento ya que tienen muchos puntos en común, y sobre todo, algunos intereses en común.

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